Cómo escribir audioguías, por Almudena López Molina

Iñaki Izarzugaza

Iñaki Izarzugaza

Ya han pasado unos pocos meses desde que se publicó “cómo escribir audioguías” de Almudena López Molina. Lo leí mientras preparara un proyecto expositivo para un concurso y sin esperarlo, encontré descrito el proceso para estructurar contenidos patrimoniales.  La autora, con la que he colaborado en trabajos no auditivos, se prestó a contestar a unas preguntas y generosamente nos mostró ejemplos de su trabajo aportando tracks de audio e imágenes de los objetos interpretados. Todo un detalle por el que podemos apreciar los resultados y la potencia comunicativa de las audioguías. Diría yo que es un complemento del libro que más allá de un manual para guionizar, es un trabajo muy interesante para cualquiera que se ocupe de la comunicación del patrimonio.

 

SOBRE EL LIBRO

¿Por qué decidiste escribir este libro?

En 2010 cursé el Máster en Escritura Creativa de la Universidad de Sevilla. Esa experiencia, y concretamente la necesidad de elaborar una memoria académica sobre mi trabajo de fin de máster, me hizo reflexionar sobre la bibliografía relacionada con el propio hecho de escribir. Además, en esa época, me encontré con tener que explicar en varias ocasiones en qué consistía mi trabajo a gente ajena a la museografía y con la pregunta de si existía bibliografía sobre la materia. Al comprobar que no había nada específico en español me pareció que podía ser interesante abordar el asunto, aplicando no solo mi experiencia profesional sino lo aprendido en el máster. En 2013, cuando me vi con tiempo, retomé la idea.

¿Para quién has pensado tu libro?

Escribí pensando en dos perfiles diferenciados. Por un lado, el profesional de museos que no tiene formación específica en comunicación y se ve en la tesitura de escribir un guion de audioguías. Y por otro, el periodista, guionista o comunicador, que no tiene formación específica en patrimonio, pero recibe este tipo de encargo. Por eso intento tratar el proceso desde una doble perspectiva: doy unas nociones básicas sobre interpretación del patrimonio pensando en esos comunicadores; pero al mismo tiempo, insisto en técnicas de escritura, de cara a facilitar el trabajo de esos conservadores o historiadores.

¿Te descubrió algo? esto es, ¿en el proceso te diste cuenta de cuestiones sobre el proceso de guionizado que no te habías dado cuenta anteriormente?

Ante todo, me descubrió cosas sobre mi propio proceso de trabajo. Me di cuenta de que la mayoría de los procesos los tenía ya tan interiorizados que no los realizaba tan pormenorizadamente como explico en el libro. También me permitió reflexionar sobre la gran cantidad de enfoques posibles para abordar un guion de audioguía y a descubrir que, en la mayor parte de los casos, solo puedo usar una pequeña parte de esos enfoques.

 

SOBRE TU EXPERIENCIA COMO GUIONISTA

En el libro aparecen dibujos con muchos papeles con esquemas, etc. pero ¿Cómo te organizas? ¿En qué soportes informáticos trabajas, en excel, tablas en Word…?

Lo primero es lo analógico. Escribir a mano me ayuda a incorporar la información a mi sistema y a organizarla mediante esquemas. Documento a mano, aunque suponga más horas de trabajo. Y luego, cuando planteo la estructura general de la información, también suelo hacerlo sobre el papel. A partir de ahí, empiezo a detallarlo todo en tablas de Word. Si la estructura es hipertextual, también me sirve OneNote porque, aunque esté concebido para tomar notas, su capacidad para integrar enlaces y multimedia me resulta útil para escribir en profundidad. El guion, también en Word, claro está.

¿En cuántas audioguias has trabajado? ¿Cuáles son los temas más habituales?

 

Pues no las había contado hasta ahora, pero suman un total de 50. Principalmente, se trata de exposiciones temporales de obra pictórica europea de los últimos cinco siglos. Pero también hay casos más complejos, por su heterogeneidad, como cuando tuve que escribir el guión para la exposición del Hermitage en el Prado, con un amplísimo arco cronológico y todo tipo de piezas. También son habituales las visitas a monumentos, palacios, catedrales o incluso rutas urbanas, por barrios o conjuntos de especial interés histórico

 

¿Cuáles son los temas más extremos que has tratado?

Bandeau de 1924 de Cartier

No sé si los llamaría «extremos», pero sí te diría que a menudo agradezco trabajar con otro tipo de piezas, de otros géneros y otros contextos culturales; o con otro tipo de enfoques, diferentes a la clásica narrativa histórico-cronológica. Algo más allá de pintura y escultura; algo ajeno al contexto europeo; una manera distinta de relacionar las piezas… Por ejemplo, me gustó mucho escribir el guión para la exposición de Cartier en el Thyssen, Porque ofrecía una perspectiva de la historia social europea a través del gusto, que a su vez se materializaba en el diseño de joyería. Otra experiencia interesante fue escribir sobre el Puente de Vizcaya, porque pude aprender sobre multitud de temas, no solo sobre ingeniería, sino sobre la determinante incidencia de la geografía y el paisaje en la configuración de la historia y la ciudad.

 

¿Qué tipos de objetos patrimoniales has guionizado? (obras de arte, naturaleza, edificios, sitios arqueológicos…)¿ te has metido alguna vez en el mundo de la guía turística?

Bueno, podríamos dividir los guiones en dos grupos: los que proponen visitas a lugares y los que se utilizan en exposiciones, ya sean temporales o permanentes. Entre los primeros, priman los edificios y las rutas urbanas. En sitios arqueológicos he trabajado menos, quizá por las peculiaridades de las visitas en este tipo de espacios. En cuanto a los segundos, suele tratarse de exposiciones de obra artística, más concretamente, pintura, dibujo y obra gráfica. Nunca he ejercido como guía turística, aunque sí he escrito alguna audioguía que pretendía funcionar como guía turística. Personalmente, no termina de satisfacerme el resultado: me interesa más el enfoque patrimonial.

¿Has realizado audioguías múltiples (padres e hijos) como los que planteas (pág 52) ?

No, pero en la empresa para la que trabajé coordinando la producción me consta que se realizaron algunas. Lo que sí he hecho es escribir alguna audioguía infantil, adaptándome a la visita para adultos ya existente. Al no poder controlar los dos guiones, en realidad es inviable proponer interacción, que es lo que considero valioso para este tipo de visitas.

 

¿Cuál es la audioguía que más te ha gustado? ¿La que más medios has podido usar? ¿La más complicada y por qué?

Entre perro y lobo
Entre perro y lobo de Chagall

Las audioguías que más me gustan y de las que guardo mejor recuerdo son aquellas de las que he podido aprender m
ás, porque ese momento de descubrimiento es lo más estimulante de este trabajo y es lo que me gustaría provocar en los visitantes. Hay algunas audioguías que recuerdo por el simple disfrute de trabajar con la obra de un artista que me gusta, como en la exposición de Chagall en el Thyssen.

Y otras, porque tuve la oportunidad de desarrollar una propuesta creativa interesante, como la de Casas y Rusiñol en el Thyssen de Málaga. También le guardo un sitio en mi corazoncito a la Casa Natal de Picasso, porque la posibilidad de trabajar con ellos en diversas exposiciones me ha permitido ir descubriendo cada vez más, un poquito más, de Picasso, que nunca se acaba, que es inabarcable y siempre tiene cosas que decir.

Los medios utilizados son casi siempre los mismos, pero se agradece enormemente cuando los profesionales del museo, conservadores y comisarios, tienen una buena cantidad de documentación que aportar porque, con los plazos con los que trabajamos, a veces no está todavía cerrado el catálogo, que es mi fuente básica de información.

¿ tienes ejemplo de audio guías superproducción en la que hayan intervenido varios actores, efectos especiales y sensorround en su realización?

Como guionista, no puedo hacer más que proponer lo que considero oportuno en función del contenido: puedo proponer maneras de interpretar, efectos, piezas musicales… Y poco más. No tengo el control de lo que se hace en el estudio ni del resultado. Siempre digo que el guionista propone y el productor dispone. Afortunadamente, me consta que muchos de mis guiones han quedado en manos de muy buenos actores de doblaje, como Jorge Tomé o Lola Álvarez.

Y en cuanto a audioguías complicadas… En realidad no se me ocurre ninguna. Se me ocurren situaciones en que es complicado trabajar: precisamente cuando no se tiene toda la documentación o cuando es difícil alcanzar un acuerdo sobre el enfoque creativo. Pero nada más.

 

¿Hay mucha diferencia entre las que son para exposiciones temporales de las de permanentes?

Muchísima. En las exposiciones temporales, el enfoque de la audioguía sirve habitualmente para reforzar la tesis de la exposición, por lo que es conveniente que se siga un orden determinado. Cada punto, cada fragmento de audio relacionado con una de las obras de la exposición, funciona más o menos como una pieza de un puzle, que al final, permite formar en la mente del visitante una imagen completa. En las exposiciones permanentes, sin embargo, no suelen primar discursos tan cerrados para exponer un tema: se suelen tratar las obras de manera independiente. En ese contexto, cada punto es una especie de isla que debe dar las claves de la pieza, sin tener que complementarse necesariamente con las demás. Cuanto más grande es el museo, se favorecen recorridos más flexibles.

Se me ocurre que quizá las dedicadas a explicar una tesis , son más proclives a tener un argumento más sólido y por tanto que den más juego a estructuras y técnicas de narración como las que explicas en el libro. ¿Nos puedes contar algo al respecto? Algún trabajo con una narrativa compleja o de la que estés más satisfecha.

105 Rusiñol y Casas - Retratándose (2)
Rusiñol y Casas retratándose

Sí, es un ejemplo reciente que pongo a menudo: la audioguía para la exposición sobre Casas y Rusiñol en el Museo Carmen Thyssen de Málaga. En ella se pretendía establecer un diálogo entre la obra de los dos artistas, confrontándola desde sus orígenes, comprobando sus paralelismos y anunciando la deriva posterior de cada uno. Como la tesis estaba tan clara, me pareció que podía reproducirse esa forma de diálogo en el guion. Lo hablé con los responsables y les pareció buena idea, así que eso hice: a partir de la lectura de los textos de los dos artistas —Rusiñol, por cierto, escribía bastante bien—, intenté reproducir sus voces, las características de su expresión. Y utilicé la «voz» de Rusiñol para comentar la obra de Casas y la de Casas para comentar la obra de Rusiñol. También inserté algunos textos originales. Siempre, por supuesto, indicando cuando se trataba de textos originales y cuando de una recreación. 

¿Has escrito audioguias infantiles?

Sí. Recientemente, por ejemplo, he escrito la audioguía infantil para la visita al Ayuntamiento de Sevilla. Me parece un trabajo muy complicado, donde sería conveniente contar con la ayuda de un educador o un pedagogo; también con las personas que tratan a diario con niños en la franja de edad elegida, como sus maestros en el colegio. Lo planteo así porque, para escribir, necesito ponerme siempre en el punto de vista del visitante. Y es muy difícil hacerlo al escribir para niños. ¿Cómo lo hacemos? ¿Nos retrotraemos a cuando teníamos ocho años? Eso es demasiado subjetivo y poco fiable.

 

COMO EXPERTA EN AUDIOGUIAS

¿Qué guionistas conoces? ¿quienes son sus guías en esta profesión?

Tengo que decirlo: no conozco a nadie absolutamente que se presente como guionista de audioguías. Conozco algunos trabajadores de museos, contratados por la institución o colaboradores externos, conservadores o educadores, que han escrito puntualmente audioguías. Sobre todo se trata de gente que viene del ámbito del patrimonio, con los que he coincidido en otros espacios y actividades profesionales, nunca escribiendo. La razón es que el guionista casi siempre trabaja solo. Por eso mismo no conozco a otros guionistas que procedan del mundo de la comunicación y que se hayan dedicado a escribir audioguías. Me consta que existen, pero por referencias de terceros. Quizá sería interesante convocar un foro profesional, preguntar quién se dedica a esto y ver cuánta gente levanta la mano. A lo mejor nos sorprendemos.

 

Duración; dices que tiene que durar la mitad de lo que se recorrería sin audio (ver página 57). ¿En qué te basas?

No tengo ningún método científico. Lo único que tengo es mi experiencia como usuaria y mi actitud cuando voy de visita a exposiciones, donde suelo ser muy crítica. Indico que la duración del guion debería ser la mitad del recorrido, o incluso menor, sencillamente porque entiendo que la audioguía es un recurso complementario, no protagonista. Puede que haya exposiciones o visitas puntuales en las que, por la manera en que están concebidas, la audioguía se convierta en un complemento imprescindible. Pero desde mi punto de vista, el patrimonio siempre debe estar en primer plano. Y un guion demasiado largo suele provocar el efecto contrario: encubre, enmascara al patrimonio, desvía el foco de atención.

 

¿Los públicos de audioguias suelen usar el resto de los recursos?

Cuando planteo un guion intento conocer el resto de recursos de la exposición al detalle, con idea de no duplicar información. Para mí, el visitante ideal es el que utiliza todos los recursos profusamente, así que escribo para él y procuro no aburrirle. Pero no tengo datos para responderte a esta pregunta: sería interesante incluirla en las encuestas tras las visitas.

 

Cuando afrontas la forma de usar los recursos creativos afirmas que hay que fijarse en el uso que de ellos hacen las instituciones mejor valoradas. ¿Cuáles son estas instituciones (Alhambra, Louvre, Abba museum, El Prado, Thyssen-Bornemisza; Victoria&Albert museum)?

Periódicamente se publican estadísticas y estudios sobre los museos mejor valorados. Algunos son realizados por instituciones públicas; otros surgen del sector privado, asociado al turismo… Algunos se centran en la valoración global de las instituciones y otros prefieren dedicar su atención a alguna cuestión concreta: la educación, lo digital, etc. Supongo que con toda esa información, el guionista puede hacerse una idea de los museos más visitados y sus recursos más apreciados. Pero quizá sería interesante centrarse en la cuestión específica de las audioguías y hacer un estudio global sobre su uso y satisfacción en los principales museos del país. Personalmente, empleo intensamente las redes sociales y suelo hacer búsquedas por palabras clave para conocer las opiniones del público sobre el sector. Eso puede ir dando pistas, aunque debemos tener en cuenta que no es del todo fiable: los usuarios de internet no suelen hacer el «esfuerzo» de publicar nada, salvo que hayan tenido una experiencia nefasta o maravillosa. Así que si nos guiamos en exclusiva por esa información, podemos recibir la impresión de que solo hay reacciones extremistas.

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