Una exposición memorable. Pink Floyd Their mortal reminds

Iñaki Izarzugaza

Iñaki Izarzugaza

Este post es un análisis de la exposición PINK FLOYD. Their mortal remains, exposición que por su calidad comunicativa y por su relevancia temática creo que es un evento cultural de calado, un montaje expositivo excepcional y, por lo tanto absolutamente recomendable para los interesados en la comunicación de patrimonio. Esta exposición puede visitarse en Madrid hasta el 15 de setiembre en Espacio 5.1 de IFEMA.

Acudo a la exposición el 29 de junio, acompañado de mi cuñada y mi mujer. Aunque la música de Pink Floyd ha formado parte de la juventud de cada uno de nosotros, este reclamo no parece suficiente para ellas, casi pesa más la pereza de trasladarse hasta la Feria de Madrid en pleno julio y el precio al que no estamos acostumbrados para una exposición. Por mi parte, quería comprobar las expectativas creadas por este montaje expositivo que se inaugura en el Victoria & Albert Museum[i], y que desde la primavera de 2017 rueda por varias capitales europeas y recala en España de la mano de DG Entertainment y Sold Out en asociación con el promotor original, Concert Productions International.


FOTO 1.- La exposición está planteada como un producto de consumo cultural. Tienda al final del recorrido. dav

Lo primero que me planteo cuando me pongo a escribir estas reflexiones es cómo calibrar la calidad comunicativa de un montaje expositivo. Creo que la respuesta está en el recuerdo, en el impacto que la muestra causa en los visitantes[ii]. Dado que no dispongo de información sobre evaluaciones del evento, de las que estoy seguro que V&A habrá llevado a cabo, teniendo en cuenta que supuso todo un éxito de público en Londres con 400.000 visitas, me tengo que centrar en la observación de los efectos que tuvo en nosotros.

Estoy casi tres horas recorriendo el montaje y, aunque reconozco que suelo ser pesadito, sólo me da tiempo a atender alrededor del 70% de los recursos disponibles. Mis acompañantes invierten unas dos horas, más o menos la media que los organizadores plantean para la visita. Salimos los tres con muy buena impresión y contentos de haber acudido, sin cuestionarnos el precio de la entrada (20 €, más el desplazamiento y el consumo de líquidos en aquel caluroso día de Madrid).

Las consecuencias de la visita son diversas. Básicamente la exposición nos amplió lo que sabíamos del grupo e incluso cambió la percepción que teníamos de sus componentes a los que ahora veíamos de forma más seria, más que músicos, unos creadores que en su carrera fueron incorporando otras muchas artes que desarrollaron con notables resultados e influencia en su entorno cultural. Pink Floyd se nos descubrió cómo un grupo con una trastienda mucho mayor que hacer canciones y discos agradables de oir, un fenómeno de la industria musical más complejo que un producto con éxito comercial.

Pero la huella se mantuvo. A lo largo de la tarde seguimos hablando entre nosotros de la exposición, del grupo y de nuestros recuerdos sobre los discos que conocíamos. Hicimos varias búsquedas de información y, entre otras cosas, nos enteramos que David Gilmour, había vendido su colección de guitarras alcanzando su preferida (que estaba presente y destacada entre otros muchos de los instrumentos expuestos) un sorprendente precio de 8 millones de euros, dinero que había donado a la lucha medioambiental. La verdad es que aquellos puretas, de los que la expo se ocupaba exhaustivamente desde su plenitud hasta el momento actual, nos hacían sentirnos bien, tanto por su pasado musical, como por su presente. Un día después, seguía impregnado del ambiente de la exposición y no sólo yo, sino mi señora, que estaba desempolvando y pinchando varios de sus vinilos, como Wish you where here, y Animals, que llevaban décadas totalmente olvidados.

El resultado que describo, una exposición que consigue un fuerte impacto emocional y cognoscitivo, creo que es un éxito de comunicación. En efecto, estoy relatando mi experiencia, no una serie de datos más o menos objetivos recogidos entre una muestra significativa del público asistente pero, por eso mismo, por los pensamientos que ha activado en mi persona y en los de mi alrededor, puedo asegurar que este montaje alcanza objetivos ideales para cualquier equipo de diseño expositivo o cualquier promotor de exposiciones, logro que debemos de analizar atentamente para ver las enseñanzas que se pueden obtener de él.

La primera cuestión que hay que resaltar es que se trata de una exposición eficazmente inmersiva y esto se logra mediante un uso inteligente de la tecnología. Desde el inicio, la visita se hace con cascos de audio que son receptores de los múltiples audios de cada ámbito. El sonido es excelente y, al poco de comenzar, se entiende la relación entre lo que estás escuchando y los vídeos que, desde discretas pantallas de unas 22 pulgadas colocadas en los tabiques de la exposición, emiten sus contenidos en bucle. Los audios funcionan como balizas que te inducen a ir avanzando por el montaje según tu receptor los va captando, lo que logra que el personal se mueva de forma tan natural como el envolvente ambiente lumínico de los diferentes ámbitos de la exposición. Creado de una forma casi teatral, con un dominio de fondos obscuros, bajas tonalidades y colores amables, el ambiente te hace sentir que estás deambulando en un espacio suspendido. El uso de ambos factores envolventes (el audio y el ambiente lumínico) está al servicio del discurso para guiar el recorrido, arroparlo y generar una sensación nueva y, al margen de cualquier otro estímulo que no sea lo que la exposición persigue; sumergirte en Pink Floyd.


FOTO2.- Ambiente lumínico y los cascos receptores, claves del éxito comunicativo. mde

FOTO2.- Ambiente lumínico y los cascos receptores, claves del éxito comunicativo.

El discurso está estructurado de forma muy sencilla, lo que facilita su seguimiento: Se trata de ir mostrando cada uno de los discos de la banda de forma cronológica. En paralelo, hay temas transversales que ilustran sobre cuestiones como la personalidad del primer líder de la banda, Syd Barret y su pronto declive; las relaciones de la banda con artes visuales y escénicas que hace que sus actuaciones sean únicas; la importancia conceptual y artística de las míticas portadas de los LPs y de quienes las diseñaron; los instrumentos musicales de cada componente o el desarrollo de escenarios y la creciente complejidad de sus directos que supusieron un paso adelante en ingeniería y en la logística de los espectáculos de rock.

El interiorismo de la exposición es casi imperceptible y está concebido y plasmado de forma tan deslizante como el discurso. La adaptación del montaje original a la nave del Espacio 5.1 del Ifema, puede que sea la culpable del estrechamiento excesivo en los tramos en los que se exponen los álbumes de los años 1971 a 1973, cuando se publica Dark Side of the moon. Quizá la adaptación sea culpable de la desaparición en la exposición de Madrid de ciertos elementos presentes en las ediciones previas de Londres y Roma, alguno muy bien valorado como el holograma del prisma de la portada del mencionado disco. Un ejemplo del buen hacer en la concepción de los espacios expositivos es el tránsito desde la oscuridad del ámbito Dark Side of the moon a la luminosidad del siguiente, Wish you were here. El primero estrecho y con fondos oscuros se convierte bruscamente en un lugar totalmente blanco, con forma cuadrada y espaciosa. El contraste entre los dos ámbitos es cierto que responde al de las portadas de los dos discos, pero el brusco cambio entre ellos repercute en una sensación expansiva, que ayuda al visitante a detenerse en los temas de este segundo ámbito e induce un cambio de ritmo expositivo notable que aporta dinamismo al recorrido[ii].


FOTO3.- La transición entre dos ámbitos dav


FOTO 4.- ámbito del LP de 1988. Recreaciones de las portadas mde


Más adelante se usan elementos escenográficos, como la recreación del muro en el ámbito referente a este álbum homónimo, que forma un paramento en donde se introducen y destacan las marionetas, los hinchables gigantes y otras creaciones usadas en las actuaciones. Las reproducciones de las camas y los trajes de bombillas y de la escultura de las caras enfrentadas son recursos que también ayudan a agilizar el recorrido expositivo y a crear expectativas para seguir avanzando. Por su parte, los múltiples objetos auténticos relacionados con el grupo se muestran de forma clásica y efectiva; básicamente en vitrinas empotradas en las paredes, con cartelas que las identifican o contextualizan en su momento y circunstancias y de las que hay que tomar nota de la sintaxis sencilla en la redacción de los textos y la claridad en las ideas.


FOTO 5.-  Vitrinas, videos y textos de la exposición sumamente cuidados mde

Del resto de los recursos hay que reseñar su factura excelente; especialmente de los múltiples audiovisuales que, como hemos dicho, cada visitante sintoniza mediante sus cascos y que pautan el avance expositivo y guían el discurso. Son clips de duración corta (calculo que alrededor de 3 minutos), todos y cada uno de ellos de realizados de forma impecable y gran agilidad discursiva, que combinan entrevistas de los miembros del grupo y personas de su entorno con imágenes y grabaciones de archivo.

He marcado hasta ahora la inmersión como el elemento clave que hace de este montaje algo excepcional. El otro importante factor que hace a esta exposición memorable, es el propio tema: los Pink Floyd, que con su música y sus discos han formado parte de nuestra biografía. La relevancia de este tema es otra de las claves de que la comunicación de la exposición Pink Floyd sea tan efectiva. Tenemos un vínculo real, recuerdos vívidos ligados a su música, que en mi caso y en el de mis acompañantes está claro que podíamos relacionar con momentos precisos de nuestra juventud.

Y ¿qué decir del tratamiento del tema? A mí me parece que es hagiográfico. El foco del discurso, que va describiendo la relación de los Pink Floyd con el resto de las artes visuales y escénicas que tan creativamente fueron implantando y desarrollando con grandísimo éxito, los deja muy bien parados y, con ellos, al fenómeno cultural del pop anglosajón. A través de la increíble música desarrollada en poco menos de veinte años, la música pop de las Islas Británicas da un paso adelante en la globalización de su cultura, con un ímpetu y un éxito arrollador de su industria del entretenimiento cultural. En aquel momento son la vanguardia de la música popular y ahora siguen siendo los mejores en el arte de exponer.

Más aún, Victoria & Albert Museum como realizadora de Pink Floyd. Their mortals remains, que es parte de la serie de las exposiciones David Bowie Is y You say you want a Revolution?. Records and Rebels 1966-1970 está procediendo a la patrimonialización de su pasado más reciente. Por medio de estas innovadoras producciones no sólo está elevando el nivel de calidad del medio expositivo, sino que entronizan su pasado pop, (que también es el nuestro) a la categoría de patrimonio cultural.

Lo hacen tan bien, da tanto gusto, que los de la periferia tenemos que quitarnos la boina.

mde


[i] En concreto, tras leer Pink Floyd’s exhibition at the V&A: towards a new exhibition genre?, post que recomiendo encarecidamente, por la capacidad de análisis y el conocimiento del lenguaje expositivo.

[ii] Este enfoque, de modo alguno original, está relacionado con la perspectiva constructivista de la comunicación, según la cual el comunicador no trasmite conocimiento sino que provoca el propio pensamiento en el receptor. En el libro de San Ham, Interpretación para marcar la diferencia intencionadamente. AIP 2014, en concreto en el capítulo 3 se desarrolla sintéticamente dentro de la metodología de la interpretación

[iii] En la crítica a la exposición el blog objets of sounds, de Alcina Cortez se refiere a este efecto como de “cámara lenta”. Si bien describe y se refiere al montaje londinense de 2017, en el que hay más elementos expositivos en juego, este efecto lo incluye entre otros de carácter cinético, lo que le hace preguntarse si con Pink Floyd. Their mortals remains estamos ante un nuevo género expositivo. Como en otras ocasiones os invito a acercaros hasta las estupendas reflexiones de la autora

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